5.24.2005

Duma

http://www.marsdenarchive.com/

El frío silencio tiende a atrofiar
cualquier sentido de compasión
entre dos supuestos amantes...

*

5.23.2005

Y...


Que tus palabras siempre sean dulces, por si te las tienes que tragar...

Proverbio árabe

Hubo una vez...


Hubo una vez un hombre sabio, que, aunque vivió hasta una edad incalculable, limitó sus enseñanzas a una sola palabra de consejo: "Soporta".

Al fin, surgió un rival y le desafió a un debate que tuvo lugar ante una vasta asamblea. "Tú dices soporta -vociferó el sabio rival-, pero yo no quiero soportar. Yo deseo amar y ser amado, conquistar y crear, saber lo que es el bien, hacerlo y ser feliz". Como su contrincante no respondiera, el sabio rival, mirándolo más de cerca, acabó por descubrir que en realidad era una roca de forma más o menos humana en la que había echado sus raíces un espino que, por una ilusión óptica, daba la impresión de una cabellera y una barba.

Triunfalmente, el sabio señaló el error a las autoridades, pero éstas se negaron a tomarlo en consideración. "Hombre o roca -dijeron-, ¿qué más da?" Y en aquel instante, el viento soplando a través del orificio cubierto de musgo del sabio, repitió secamente:

Soporta


Ciryl Connolly, La tumba sin sosiego, 1944.

5.21.2005

1977

Supongo que no es muy notorio, incluso quizás es en este punto inimaginable (o tal vez aclare muchas cosas), pero una de las principales debilidades del autor de este blog es la estética del primer punk, que consiste básicamente en la aglomeración de elementos mediaticos dispares en formatos baratos, muchas veces bicromaticos, donde el dialogo entre los elementos siempre es violento, crudo y provocador, pero al mismo tiempo siempre está en primer plano una denuncia y disconformidad meditada. También me atraen sus elementos de excesivo hedonismo y sexualidad. Esto es particularmente notorio en el primer punk británico.

Siendo quizás injustamente ortodoxos (pero sin llegar al exceso de negar que actualmente hay bandas excelentes), podriamos estar de acuerdo con el libro Punk: The Illustrated History of a Music Revolution de Adrian Boot y Chris Salewicz, en que este movimiento fue concertado escasamente por una centena de personas en tan sólo tres años, las bandas surgian, grababan y desaparecían con una velocidad y originalidad hoy inimaginable.

Greil Marcus en Rastros de Carmín (lamentablemente publicado por Anagrama, es decir, desaparecido desde hace mucho de las librerías debido a su incalificable política editorial), señala:


Hoy, y seguramente durante muchos años más, el impacto del punk consiste en que cada una de sus grabaciones más logradas aún suenan con la misma intensidad que el día en que fueron producidas.... las vertientes en su sonido son tan variadas que incluso podríamos llegar a la conclusión de que es un movimiento que dice absolutamente todo lo que es posible decir.


Y este influjo no es meramente musical, su fuerza estética está también presente en la pintura, la literatura, el teatro, el cómic y el cine. Un ejemplo clásico es la inolvidable película Jubilee, de Derek Jarman, director que asimiló audazmente esta estética en el resto de su fascinante cinematografía.


Por ello fue una grata sorpresa encontrar hoy este sitio.




Jubilee

5.19.2005

Simetría perdida

Hay, tal y como Da Vinci ya lo había señalado en sus Cuadernos, una simetría horizontal en el cuerpo humano. La semejanza entre brazos y piernas no necesita mayor explicación, la sabiduría popular que relaciona el tamaño de los genitales con el de la nariz es más sutil, también la similitud de tejidos entre los ojos y los testículos / ovarios, los riñones y pulmones son casi intercambiables. Para Goethe, la pelvis quizás es un cráneo fantasma.

La evolución del blastodermo en el útero es arbitraría, sus partes son intercambiables, el hecho de que nuestra cabeza albergue un cerebro es meramente incidental. Somos construidos con una simetría de proporciones perfectas hasta que ésta se colapsa, el caos irrumpe. Más del 60% de los embriones se desarrollan junto a un gemelo las primeras semanas hasta que ambos se fusionan en un solo ser, no pocos tenemos rastros de nuestros hermanos bien ocultos en nuestros cuerpos. No tenemos conciencia ni memoria de esto... o quizás...

Hay quien asume que esa sensación de nostalgia sin origen definido que a veces nos embarga, ese "no se qué" que ahoga en melancolía a personas de todos los estratos sociales y todas las épocas ("la bilis negra se destila bajo el signo de Saturno"), no es sino un intenso anhelo de retornar a esta perfección original. Sandor Ferenczi va más allá y señala que todas nuestras mitologías, todas nuestras épicas, no son sino visiones y presentimientos del mismo deseo al retorno amniótico.

Quizás en la profundidad existe un antiguo silencio, un silencio ideal, el más bello de los silencios: el silencio primordial...

5.18.2005

Medea material



Medea3

"Primero, me casaré contigo..."



Medea2

"...después te mataré y tomaré todo tu dinero..."



Medea1

"...entonces devoraré a los hijos."

*


5.17.2005

Viejos

Viejos

Gracias Maitena...

5.12.2005

Especies

ilusion


Y sólo Dios,

en verdad omnipotente
supo que eran mamíferos
de otra especie...

Vladimir Maïakovski

5.11.2005

Envidia

Burroughs with Bacon 89
Francis Bacon y William S. Burroughs, Londres, 1989


Sin duda me hubiera gustado una tertulia con estos personajes... ¿de qué habrán hablado?

5.05.2005

Nocturno

En escena está de pie un hombre. Es de tamaño mayor que el natural, acaso un muñeco. Está revestido de carteles. El rostro no tiene boca. Se contempla las manos, mueve los brazos, prueba las piernas. Una bicicleta sin manillar o sin pedales o sin ambas cosas o sin manillar, sin pedales y sin sillín recorre rápidamente el escenario de derecha a izquierda. El hombre, que acaso es un muñeco, corre detrás de la bicicleta. El suelo del escenario se abomba. El tropieza con el pequeño promontorio y cae. Tumbado sobre el vientre ve cómo desaparece la bicicleta. Sin que él lo advierta desaparece el abultamiento. Cuando se incorpora y busca la causa de su caída el suelo vuelve a estar llano. La sospecha recae en sus propias piernas. Intenta arrancárselas sentado, tumbado de espaldas, de pie. Sentado encima del talón, agarrándose el pie con ambas manos, se arranca la pierna izquierda; al hacerlo se cae de boca y, tumbado sobre el vientre cuando la bicicleta atraviesa el escenario de izquierda a derecha, pasando lentamente junto a él. Se da cuenta demasiado tarde y no puede alcanzarla arrastrándose. Al erguirse y apoyar el torso tambaleante sobre las manos, descubre que puede usar los brazos para avanzar, balanceando el torso, impulsándolo hacia adelante, adelantando las manos, etc. Se ejercita en su nueva locomoción. Acecha a la bicicleta, primero en la entrada de la derecha y luego en la de la izquierda. La bicicleta no aparece. El hombre, que acaso es un muñeco, se arranca ambos brazos a la vez, agarrando el derecho con la mano izquierda y el izquierdo con la mano derecha. Detrás de él se abomba el suelo del escenario hasta la altura de su cabeza, esta vez para impedir que caiga. Del telar desciende la bicicleta y queda de pie ante él. Apoyado en el abultamiento tan alto como su cabeza el hombre, que acaso es un muñeco, contempla sus brazos y piernas esparcidos por el escenario, lejos de él, y la bicicleta que ya no puede utilizar. cada uno de sus ojos llora una lágrima, Dos clavos de Beckett situados a la altura de los ojos entran por la derecha y la izquierda. Se detienen junto al rostro del hombre que acaso es un muñeco, éste sólo necesita girar la cabeza una vez a la derecha, otra a la izquierda, del resto se encarga el clavo. Salen los clavos, cada uno lleva ensartado un ojo. De las órbitas oculares del hombre que acaso es un muñeco surgen piojos que se esparcen por el rostro ennegreciéndolo. Grita. La boca nace con el grito.

Heiner Müller, Germania, Muerte en Berlín, 1977

Omnia Ad Unum